
Mestisay es un grupo de larga andadura en Canarias ¿Qué recuerdos tienes de los comienzos?
Muy agradables y también lejanos. Erramos un grupo de pibes vinculados al Colegio Claret y al instituto de nuestra ciudad que nos reuníamos en un patio de nuestro barrio.
Compartíamos lecturas, música -desde los Beatles a Cat Stiven, la Nueva Trova Cubana o la música folclórica canaria. Inocentemente ideologizados hacia la izquierda, como corresponde a aquella generación que ve nacer la democracia en España, aunque había también un fuerte interés por nuestra cultura, que entonces empezaba a emerger en forma de libros y discos. Algunos de nosotros formamos un grupo de música sin ninguna pretensión profesional. Era una forma de divertirse en las fiestas de los pueblos y conocer chicas.
Creo recordar que los primeros discos, "Taifa" y "Sirinoque" se editan en 1981 y 1983...
Sí; los edita una independiente de la Península con la intención de comercializarlos en las Islas, aunque ahora te puedes encontrar reediciones en Madrid. Estábamos influenciados por el fenómeno "Sabandeño". En casa, desde chicos, siempre se oyó esa música. Y la mayor parte de nuestras familias venían del campo. Las Islas son pequeñas y la vinculación del campo y la ciudad es inmediata; son dos mundos que se superponen al estar tan cerca geográficamente. Así que no nos era difícil buscar canciones de la tradición canaria entre nuestras propias familias y amigos.
El tercer trabajo discográfico del grupo, "Romance del Corredera", significó la popularización del grupo en Canarias y la primera colaboración de Mestisay con el poeta Pedro Lezcano. ¿Quién fue "El Corredera"?
Desgraciadamente para él, el último ajusticiado a garrote vil en España. Era un campesino con ideas progresistas que mató a un falangista después de la guerra porque acosaba impunemente a su familia. Estuvo huido muchos años en el interior de Gran Canaria, ayudado por mucha gente del pueblo que lo protegía de la justicia. Cuando lo atraparon, la dictadura franquista no tuvo piedad con él y le aplicó un juicio sumarísimo. Su ejecución, a finales de los años cincuenta, produjo una repulsa general en la sociedad canaria de aquellos años.
Esa fue la primera colaboración del grupo con el poeta canario Pedro Lezcano, una especie de Mario Benedetti insular...
Sí; Pedro formó parte de un improvisado movimiento ciudadano que luchó por conseguir la cancelación de la pena de muerte del Corredera. Cuando se consumó la ejecución, el poeta escribió un poema, a manera de un romance de ciegos, que circuló clandestinamente durante muchos años en Canarias. Se nos ocurrió entonces ponerle música y montar un espectáculo en directo con partes recitadas por el mismo Lezcano. Todo aquello estuvo muy influido por las cantatas populares que conocíamos: "La Cantata de Santa María de Iquique" de Quilapayún, el poema de Buenaventura Luna de Quiya Huasy o "La Cantata del Mencey Loco" de Los Sabandeños... La segunda parte del espectáculo la conformaba una selección del romancero tradicional canario.
Lezcano ha sido una figura que ha influenciado hondamente en la trayectoria del grupo durante unos años...
Claro, era inevitable; Pedro, mucho mayor que nosotros y mucho más sabio, es un ejemplo vivo de compromiso y una personalidad subyugante. Su obra poética está llena de guiños musicales, porque buena parte de sus versos están creados desde las fuentes de la poesía oral. Aunque hace años que no trabajamos juntos, en nuestro último disco hay una balada, "Mi pequeña María", que está basada en un poema que dedicó a su hija. Y las satisfacciones que nos ha dado, cuando hemos ido de gira juntos -no sólo dentro de Canarias, sino en la Península o en Latinoamérica- han sido muchas. Nos robaba los aplausos del público en cuanto abría la boca; un público que, evidentemente, desconocía su poesía hasta ese momento; y es que, además, tiene una voz y una forma de recitar muy hermosa porque fue actor aficionado durante muchos años.

ENCUESTA PERSONAL
Una época
La que nos toca vivir
Una fecha
Tendrían que ser dos; los días en que nacieron mis hijas María y Niña Candela
Un libro
Bomarzo, de Mújica Láinez
Un poemario
Los versos del Capitán, de Pablo Neruda
Una película en lengua extranjera
El Halcón Maltés
Una película en español
EL Sur, de Erice
Un concierto
No estuve, pero tengo todo lo que se publicó sobre él: Concert in Bangladesh, con George Harrison, Ravi Sankhar, Dylan...
Un disco en castellano
En transito, de Serrat
Un disco en lengua extranjera
El disco blanco de los Beatles
Una canción
"La reina de Africa", de Javier Ruibal
Un deporte
El submarinismo
Un país
Irlanda
Un paisaje
Fuerteventura
Una bebida
Vino blanco de Viña Frontera (El Hierro)
Un sueño
Cantar con Mercedes Sosa
Un recuerdo
Con mi abuelo materno, esperando a que se regara el trozo de tierra plantado de papas en el campo, mientras mascábamos caña de azúcar.
Un viaje
El que hicimos a los campamentos de refugiados saharahuis en Tinduf, en el desierto argelino.
Un vicio
El tabaco
Un hobby
Coleccionar tarjetas postales antiguas de Canarias
"Canciones de fiesta", el cuarto título de la discografía del grupo, incluye temas instrumentales junto a otras canciones cantadas a coro. Se nota una inflexión hacia otros caminos...
Bueno, aunque seguíamos siendo músicos aficionados, empezó a preocuparnos una linea de trabajo propia, ya que seguíamos grabando y haciendo conciertos. Lo grabamos en el sello de músicas de raíz de RNE y ya entonces escuchábamos mucha música instrumental que hacían grupos en Galicia o el País Vasco, así que quisimos intentar reivindicar una serie de instrumentos como el violín o el acordeón, con tradición en la música de Canarias, que, inexplicablemente, habían sido desechados por los grupos canarios contemporáneos o anteriores a nosotros. Es un disco que, tímidamente, empieza a replantearse la tradición como objeto de creación artística y como divertimento tomando como excusa las canciones y las músicas que eran representativas de las fiestas canarias. Si hubiésemos cobrado por derechos de utilización del disco en la cantidad de jingles de publicidad que se hicieron con aquello, nos hubiera entrado una buena "pella".
En "Más al Sur", el siguiente disco en la cronología del grupo, aparecen textos de poetas canarios junto a temas instrumentales basados en ritmos tradicionales isleños y las primeras voces femeninas del grupo...
Sí, "Más al Sur" es un disco que ahora me suena demasiado pretencioso, pero es la lógica consecuencia de un estado de ánimo. Un estado de ánimo que busca un lenguaje propio y que pica aquí y allá en un momento de transición hacía algo que todavía no sabíamos qué era. Es cuando Olga y dos compañeras suyas de un grupo que ella había formado años antes se incorporan a Mestisay. Teníamos la idea de organizarnos en algo parecido a la "Compagnía di canto Poppolare" italiana, donde se dieran cita músicos y cantantes en torno a un proyecto común. Pero, aunque mantuvimos esa idea algún tiempo, era complicado llevarla a cabo porque teníamos muchas limitaciones, algunas propias y otras producto del entorno en el que nos movíamos, que eran las Islas.
Sin embargo, el grupo ya empieza a viajar con cierta asiduidad fuera de las Islas, especialmente a Latinoamérica...
Sí, claro; hacemos giras por la Península, invitados a festivales de música popular. Y hemos actuado en varios paises latinoamericanos porque aprovechábamos invitaciones de las colonias de emigrantes canarios para programar conciertos en universidades y teatros de Cuba, Nicaragua, Argentina, Venezuela... En Caracas grabamos un disco con Serenata Guayanesa, muy conocidos en su país, y amigos nuestros cuando estuvieron en Canarias tocando. En Cuba trabamos amistad con Carlos Varela, al que ayudamos a venir a las Islas para grabar su primer disco, y también a Albita; con ambos hemos mantenido una amistad muy bonita que nos ha hecho, años después, tocar juntos en varias ocasiones. De Albita hemos incluido una balada en nuestro último disco que se llama "Si no fuera por ti" y que me parece una canción estupenda.
"El cantar viene de viejo", un disco que se graba en 1992 con Manzana y que ya tiene circulación nacional destaca por tus primeras composiciones como autor y por la inclusión de invitados de lujo: Serrat, Amancio Prada, Carlos Cano y el cantador canario Dacio Ferrera. Háblanos de él...
Yo había hecho en algunos discos anteriores, alguna música y alguna letra, pero no me sentía capacitado para empezar a escribir mis propias canciones. Imagino que tenía algo que ver el que tenía otra profesión y que el grupo seguía siendo un "hobby". Los miembros del grupo se fueron reduciendo por distintas razones, así que lo que había sido una labor de coordinación artística, se fue convirtiendo en un compromiso de creación. Entendí que mi lenguaje, si lo tenía, estaba relacionado con mis propias canciones, aunque no fue algo que pensase de la noche a la mañana. Fue un buen ejercicio escribir pensando en los invitados que nos iban a acompañar en la grabación porque era gente que admiraba y conocía muy bien su obra y dónde se podían sentir cómodos. Esta fue, además, la primera grabación que hicimos con medios profesionales y con un productor, aunque no sea el disco en el que nos reconocemos definitivamente.
Durante algunos años ejerciste como gestor cultural en una institución pública de la isla donde naciste ¿Qué experiencias recuerdas de aquellos años?
Muy positivas, salvo la última etapa, donde ya estaba muy quemado. El arte casi siempre suele estar reñido con la burocracia y me cansé de ser un funcionario por las mañanas y un proyecto de artista por la tarde. Organicé muchos festivales y conciertos de música muy diversa, desde músicas populares a clásicas o contemporáneas. Gracias a ello conocí a artistas que admiraba: Al Di Meola, Djavan, Inti Illimani, Serrat, Amancio, Carlos Cano, Celia Cruz, Alfredo Zitarroza, Pablo Milanés, los Cheftains, Milladoiro... Con algunos de ellos mantengo aún una amistad cercana.
¿Cuál de ellos te produjo una impresión más favorable?
Casi todos, pero quizás porque ya ha muerto, aparte de tener una obra que me parece fascinante, Alfredo Zitarroza. Tenía una personalidad que subyugaba con sus silencios y su pena de exiliado. Tuve la suerte de visitar su tumba cuando fuimos a tocar a Montevideo.
¿Cuándo sientes que se produce la circunstancia de estar satisfecho con la música que hacían?
Con "La Rosa de Los Vientos", un disco que grabamos con la independiente Nube negra en Madrid y que nos hace replantearnos nuestra vinculación a la música con un sentido profesional, que en nuestro caso conllevaba enfrentarnos a una serie de retos que, en el ámbito personal y colectivo, eran entonces muy complicados.
¿En qué sentido?
Pues, en primer lugar, venirnos a Madrid, porque desde Canarias en prácticamente imposible darte a conocer en el resto del Estado. Las Islas son un lugar idílico para vivir en muchos aspectos, pero cuando se tiene esta profesión las dificultades se agudizan.
Desde Canarias nos han venido, en los últimos años, varias propuestas musicales y algunas de ellas han tenido un eco más que notable en el panorama de la canción popular española ¿Existe detrás de esto un movimiento o una raíz común?
No lo sé; he reflexionado muchas veces sobre ello intentando alejarme de una visión chauvinista. Fuera de los tópicos que pueden funcionar en la percepción que se tiene sobre las Islas desde aquí, creo que no exagero si digo que en Canarias hay gente que escribe, pinta, canta o baila estupendamente. La proyección de todo eso hacia fuera es otra cosa, pero aquello no deja de ser un mundo mestizo y, como tal, la expresión creativa puede que sea un elemento a destacar. Con respecto los cantantes y compositores, cada uno tiene su mundo, pero es posible que los cristales con los que vemos la realidad se asemejen en algo.
Volviendo a "La Rosa de los Vientos", creo que esa fue la primera colaboración en la producción de Julio Pereira, un extraordinario músico y compositor portugués ¿Cómo surgió la colaboración con él?
Olga y yo conocíamos sus discos y entendimos que era la persona adecuada para dar un justo envoltorio a nuestras canciones. Nos fuimos a Lisboa y nos presentamos en su casa. El resto fue ponernos en sus manos. Julio es para nosotros el Peter Gabriel ibérico; una persona que viene del mundo del rock cuando joven, que engancha con Xeca Afonso y que se sumerge en un mundo de creación sobre las músicas de raiz que lo lleva a descubrir un lenguaje absolutamente personal y fascinante. El un músico de fuentes, para beber en lo que hace.
Olga Cerpa seduce a público y crítica en los lugares donde actúa Mestisay y su protagonismo dentro del grupo define los últimos discos de vuestra trayectoria...
Olga y yo trabajamos juntos desde hace catorce años. Es un camino, de hallazgos y fracasos, que hemos recorrido juntos como hermanos. Y, aunque suene a visión subjetiva, aún me asombra su talento para interpretar y sus facultades artísticas. Yo tengo la suerte de componer para ella, así que estoy encantando de ser su herramienta. Y también es una suerte enorme que ella capitalice sobre la escena todo lo que puede significar nuestro trabajo.
Volviendo a la cronología de todos estos años, un hito en su carrera lo marca un musical que fue una conmoción social en Canarias, "Querido Néstor", que ustedes produjeron y que tiene poco que ver con lo que ahora hacen. 28 funciones a teatro lleno, 70.000 discos.. Las críticas, incluso nacionales de los periodistas que se trasladaron a verlo, no pudieron ser mejores...
Bueno tiene que ver con nosotros y nuestra memoria. Néstor Alamo fue la versión local de León, Quintero y Quiroga para los isleños. Y fue un ajuste de cuentas con nuestros recuerdos de niños, con la música que oíamos en la radio. Fue un milagro que aquello sucediera allí. Estamos hablando de un elenco de 100 personas, una formación orquestal sinfónica... Una producción que no se permiten ni los musicales en Madrid en estos momentos. Nos metimos en otro registro, actuando, bailando, dando a todas aquellas canciones de los años 40 y 50 el empaque que se merecían... Fue un sueño que se convirtió en realidad. No sé si pagamos la deuda que teníamos con él publico que nos apoyó durante tantos años, pero fue el empujón definitivo para marcarnos otras metas fuera de lo que había sido nuestro medio hasta entonces.
"Viento de la Isla" es el primer disco de Mestisay dentro de EMI, una escudería multinacional. Una producción dirigida también por Pereira que consigue introducirlos en España a través de una hermosa canción, "Niña Candela". ¿Cómo se produce el fichaje por parte de EMI y cómo se siente dentro de una compañía de esas características?
El disco lo grabamos entre Lisboa y Madrid y Julio no sólo se hace cargo de la producción sino graba muchos instrumentos en él. Fue una producción que pagamos nosotros y que, después, vendimos a EMI. De ahí surgió un contrato para dos discos más. Tenemos la suerte de estar en una compañía donde nos sentimos queridos y que entiende que hemos apostado por una carrera de largo recorrido, subiendo peldaños poco a poco. Tenemos muchos más medios que antes, nos sentimos arropados en muchas cosas que antes teníamos que hacer nosotros solos y ahora se trata de llegar al máximo número de gentes con tu mensaje.
Pero ¿Han tenido que renunciar a algo para meterse en ese rail?
Siempre hemos tenido buena estrella; hasta los errores nos han servido para avanzar. La industria del disco es muy compleja, muy dura y se dan paradojas que sonrojarían a cualquiera. Pero el compromiso que uno adquiere cuando, como en nuestro caso, decide emprender una aventura de estas características a la edad en que nosotros los hicimos, sólo se sostiene a través de la honestidad con uno mismo. El resto se trata de operar entre bajarse los pantalones hasta la rodilla o hasta el suelo porque vives conectado a un mundo que no eliges.
Si uno observa los años y la discografía que los preceden se asombra de un camino que los lleva desde un punto muy lejano a otro, vital y profesionalmente hablando...
Claro, pero uno no es consciente de las diferentes etapas que ha vivido hasta que tiene una percepción lo suficientemente lejana de todo lo que le ha ocurrido en el pasado. La música llegó a nosotros como una afición relativamente cómoda, compatible con otras cosas. Cuando se convierte en una posibilidad tangible, es cuando maduras por dentro. Y en un momento determinado, tus sentimientos y tu memoria se encuentran con tu creatividad. Y de ahí nace un lenguaje, una forma de expresar las cosas que, si tiene el suficiente talento, se apropia también de los gustos de otros.
Sin embargo, para gente que los conozca desde hace muchos años, puede parecerles difícil encajar esa evolución...
Comprendo que el mundo, nuestra percepción sobre él, gire en torno a las clasificaciones. En la música, en cuanto producto de venta, funcionan los compartimentos-estancos. Podíamos haber cambiado de nombre; nada nos lo impedía. Pero lo que somos hoy es, en alguna medida, producto de lo que hicimos ayer. Es un capital de experiencia que tú llevas contigo. Y cada momento, cada disco, refleja lo que eres, para bien y para mal.
Su nuevo disco está producido por el guitarrista José A. Romero, un avezado productor que cuenta en su haber con éxitos como el primer disco de Rosana y "Tatuaje" ¿Cuál es su visión sobre este nuevo trabajo discográfico?
Sí "Viento de la Isla" me parece un disco producido desde la intimidad de los arreglos, algo muy propio del mundo sonoro de Pereira, este me parece un disco hacia fuera. Pero resume muy bien nuestros gustos, donde hay guiños a sonoridades latinas y africanas y a baladas con colchones acústicos de guitarras y pianos, José Romero, que es un exquisito gourmet musical, ha entendido muy bien nuestro universo y el papel de la voz de Olga en todo eso. Ahora sólo queda ponerles velas a los santos para que les guste a los demás tanto como a nosotros.
Tus composiciones hablan de historias de gente común y son visualmente muy cercanas, muy de a pié ¿Qué se esconde detrás de ellas?
Uno es producto de la educación que ha heredado en el ambiente familiar y de la que ha adquirido a lo largo de la vida. Cuando era un pibe, grababa en casetes canciones de aquí y de allá y se las regalaba a los amigos. Mis gustos eran muy diversos, des lo que hoy se llama músicas del mundo hasta cantautores o canción sudamericana, los Beatles, la salsa, los boleros o los tangos. No creo que sea un gran autor comparado con los ejemplos de los que bebí, pero me siento a gusto en ese potaje que formó mi gusto. Y a eso, a mi capacidad de sorpresa por todo lo que me parezca bello y conmovedor, es a lo que intento acercarme. Me gustaría apropiarme para mis canciones de aquella frase de Octavio Paz que dice: "Era como el sabor del pueblo, como el pueblo mismo, cuando el pueblos es pueblo y no multitud".